jueves, 11 de noviembre de 2010

Teatros

Siento en mi garganta,

Un cigarrillo que no es mío.

Mientras lentamente

Saboreo su ausencia de gusano.

 

Baja, por el trazo árido

De tierra que llevo dentro.

Mi estómago es recipiente del milagro

Y de la lombriz  que nos otorga

Una hora más para festejar.

El humo toma vida,

Ahí por dentro

Me hace infinito

Extiende los horizontes sangrantes

De mis costados,

En un mareo regurgitante

De océanos sin ocasión.

 

Llevo dentro un dios.

Tengo a Baco,

Propagando el arte de los sentidos;

Mis manos sobre tus senos,

La lengua bañada en vino,

Los ojos tendidos sobre laderas de cuerpos,

Los oídos son cauterizados por

Un estridente rugido,

De buey macho,

La nariz llega adentro

Reclamando la presencia extraña

De la bruma intrusa.

Serpentinamente, me desahogo

De mí y de mi ser;

El agua del río es clara y fresca,

Qué pena que no podamos beber de él.

Tal vez el toque de oro

De la presencia del cigarrillo en mi garganta,

Podrá ser lavada,

En un bautizo rápido y certero

Sobre las montañas ungidas por la lluvia.

Algún día saldré,

 

Buey macho, rugiente

Y con el asta incendiada

Llevaré vigilia

Por el cigarrillo

Que juró ser mío

En la garganta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tomarte el tiempo de reaccionar a mi trabajo. Es para mi un verdadero honor el que lo hagas. Ayudame a evolucionar. Sé en verdad sincero.