Siento en mi garganta,
Un cigarrillo que no es mío.
Mientras lentamente
Saboreo su ausencia de gusano.
Baja, por el trazo árido
De tierra que llevo dentro.
Mi estómago es recipiente del milagro
Y de la lombriz que nos otorga
Una hora más para festejar.
El humo toma vida,
Ahí por dentro
Me hace infinito
Extiende los horizontes sangrantes
De mis costados,
En un mareo regurgitante
De océanos sin ocasión.
Llevo dentro un dios.
Tengo a Baco,
Propagando el arte de los sentidos;
Mis manos sobre tus senos,
La lengua bañada en vino,
Los ojos tendidos sobre laderas de cuerpos,
Los oídos son cauterizados por
Un estridente rugido,
De buey macho,
La nariz llega adentro
Reclamando la presencia extraña
De la bruma intrusa.
Serpentinamente, me desahogo
De mí y de mi ser;
El agua del río es clara y fresca,
Qué pena que no podamos beber de él.
Tal vez el toque de oro
De la presencia del cigarrillo en mi garganta,
Podrá ser lavada,
En un bautizo rápido y certero
Sobre las montañas ungidas por la lluvia.
Algún día saldré,
Buey macho, rugiente
Y con el asta incendiada
Llevaré vigilia
Por el cigarrillo
Que juró ser mío
En la garganta.
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Gracias por tomarte el tiempo de reaccionar a mi trabajo. Es para mi un verdadero honor el que lo hagas. Ayudame a evolucionar. Sé en verdad sincero.